Poemas para el dia del Padre 2021

Poemas para el día del Padre 2021. Para ti Papá en tu día te digo que eres el mejor papá del mundo. Encuentra las mejores frases para el día del padre como imágenes y poemas bonitos para el día del padre. El Día del Padre es una celebración u homenaje dedicada a los padres. En general, la tradición católica europea lo conmemora el 19 de marzo, día de San José, padre adoptivo de Jesús.

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Poemas para el día del Padre

Con todo el cariño, te recuerdo papá:

Que si no juegas ahora conmigo,
cuando tú quieras hacerlo ya habré crecido.
Que la armonía entre tú y mamá
me dará seguridad ante la vida y
hará de mí un triunfador o un frustrado.
Que de tu amor depende mi capacidad
de amar cuando sea adulto.
Que soy muy feliz cuando me llevas
dormido hasta mi cama.
Que lo que yo aprendo contigo
lo recordará toda la vida.
Que si oramos juntos
aprendo a comunicarme con Dios.
Que el amor y respeto
que demuestres por nuestros semejantes
será el amor y el respeto
que yo les tenga cuando sea adulto.
Que yo también tengo intereses personales.
Que me gusta tomar parte en las decisiones familiares.
Y que ¡te necesito como mi mejor amigo! Feliz dia del padre.

Mi Padre un carpintero

En su taller,
alisando tablas, cepillando madera;
pensaba en sus hijos;
esperándolo en la puerta
plomiza, de la casa pequeña,
de abierto corazón.
Y sobre todo en su esposa,
mi madre, que diligente
ordenaba todo; refregando
servicios; planchando y lavando;
y en aromática cocina,
aderezando fragante, el almuerzo.
Aguardándole siempre,
en su venir contento, del trabajo
transpirando salud,
desde bien temprano. Sonriendo,
contento, tomando los cachuelos;
charolando obras,
de esas que platita dan:
para mantener el hogar;
y comprarnos la ropita,
los pantalones de fiesta, lucientes;
brillosos los zapatitos, que nos hacían como en nubes caminar; bien peinaditos a raya, para ir a la plaza; y comer confitados, el dulce en cajita, pitar gallitos de lata, y comprar blanco algodón de azúcar en la fiesta patronal. Y en el sonoro febrero, afinaba el carnaval; donde no faltaba, dulce la chicha; y el cebado lechoncito para amigos y visitas; con serpentinas de baile,< y el perfumado talco de olor… En el taller de los días, de aserrín el piso acumulado, con denuedo trabajaba para su hogar. Allí, por donde sábados, y en vacaciones, asomábamos las cabecitas, para al aprendiz de noble oficio poderle ayudar. Y en noches de estrellas, cansado ya, luego del duro bregar, a la mortecina luz de lámpara, dándonos las buenas noches nos hacía dormitar. Hasta doblar el domingo, cuando después de salir de misa de barrio, y a media tarde; a nosotros, sus pequeños, en el patio estrecho, enladrillado, sentaditos, novelitas nos leía, de esas de folletín, de moda, con su voz calmada, pronunciando bien, y con gusto las palabras; que mil aventuras,